Hoy me he decidido a escribir, porque os lo merecéis, queridos lectores es porque estaba nublado y me he sentido motivada. Hace tiempo que pasamos de las 3000 visitas, quitando mis propias visitas.. ¡gracias por esas 500 visitas!. No os pienso regalar nada, bueno sí... os regalo esta entrada, para que luego me llaméis tacaña. De nada.
El otro día me encontré a Alba, la chica maja de mi instituto que comenté en la anterior entrada. Si el primer encuentro fue ridículo, este no sé si lo fue más o igual. Os situaré. Todo sucedió en la calle, yo iba con dos amigas y de repente la vi a ella de frente viniendo hacia mí con dos amigos. No se me ocurrió otra cosa que ponerme detrás de una de mis amigas fue un impulso a lo Remedios Cervantes, sin perder dinero pero quedando como una gilipollas. Y empecé a gritar “Que no me vea, que no me vea”. Pasó de largo. Me giré y sus amigos se estaban riendo y le dijeron que era yo. Entonces ella vino. Y nada, todo súper incómodo. ¿Que por qué hice esto? Pues porque me pongo nerviosa. Si nos vamos a ver, pues quedamos y yo ya mentalizo, no duermo la noche siguiente, me apunto los temas de conversación y vomito. Como podréis comprobar, dejo que las cosas fluyan y no soy nada calculadora, absolutamente nada. A pesar de ello, si hay algo que me encanta de mí es mi personalidad.. Quizás me gusta hasta demasiado. Por ahí dicen que no soy lo suficientemente madura. Y yo lo que hago es reírme, para variar, porque me río absolutamente de todo, porque me gusta reírme. Y me gusta bromear todo el tiempo, y eso no significa que no sea madura, ni mucho menos. Me gusta pensar en que un día dejo de ser como soy ahora mismo y me vuelvo “madura” según esas personas y ya me piden a gritos que vuelva la de antes. Por eso os digo que os den por culo. Porque hay gente que va de madura, rascas un poco y es mierda. Van de que saben algo, rascas y no saben una mierda. Es más, hay gente que cuando se pone a hablar conmigo de determinadas cosas dice que soy madura, y a mí me incomoda tanto que le pregunto “¿Qué Which te gustaba más?”, para contrarrestar. Así que si quieres ser mi amiga, llama al 680578944 y te daré tus dosis de humor diaria y siempre tendrás un hombro donde llorar, que por cierto, siempre me he preguntado ¿por qué es un hombro, a ver, tú lloras en los hombros? Porque yo no, aunque bueno, yo no lloro nunca, soy Ana Be.. soy Ana.
Como buena publicista que voy a ser, ya empiezo a criticar a anuncios. Hoy me gustaría hablar del último anuncio de Mc Donalds. Para los que no lo habéis visto, es uno que sale una mujer sentada en una mesa con su ordenador escribiendo. Y hay un camarero que se llama Daniel, que ella lo sabe porque lo pone en su pecho ya que su conversación no va más allá de un BigMac y la bebida. Pues un día va Daniel andando por la calle y se ve una foto de esta mujer que ha sacado un libro. Entra a la tienda, abre y libro y va y pone “A Daniel. Por estar ahí”. Vamos a ver, loca de mierda, que eres una loca. ¿Cómo coño le dedicas un libro a un camarero? Es que joder, ni aunque estuviese bueno lo entendería, que es que ni lo está. Hace falta estar sola para dedicárselo a un camarero del Mc Dondals. Gracias por estar ahí sirviéndome la comida y haciendo que mi culo tenga estas dimensiones y que mis arterias estén cada vez más obstruidas por la grasa. Gracias. No sé si me gusta más este o el otro que era una mariconada que le llama su misma persona del futuro para decirle cuatro mierdas. En fin, McDonalds, quizás hagas mejor las hamburguesas que Burguer King, pero no los anuncios. Ellos por lo menos contratan a buenorros como Jude Law.
Por cierto, nadie me ha preguntado por qué tengo tanto interés en mi amistad con Alba. Muy simple. Por internet tengo a más amigos que me importan y que valen más que los que tengo aquí a diario. A ver, en la vida se dice que tú eliges a los amigos, y es verdad. Pero algunos los conoces por obligación. Obviamente los que me caen mal les doy puerta rápidamente, más siendo como yo soy.. Lo que pasa es que en internet es una selección mucho más específica, más limitada, más selecta. Los buscas porque algo de ellos te ha atraído, tenéis algo en común y lo más importante, es que me soportan. Soportan mis contestaciones y mis cosas. Y si me soportan por aquí es que de verdad valen la pena no os lo toméis como algo bonito, chicos. Son, Jon, San, Mati, Ern, Sergi, Andrea, David, I, Rú, Sarah, Amiti, Can.. No quiero centrarme ahora mismo en nadie en concreto, eso lo haré en otra entrada, que por cierto, en verdad me importáis una mierda, es para que me hagáis publi.. Pues con Alba tengo interés por eso, porque creo que es una de las pocas personas del instituto que valen la pena. Sólo hay putas, gitanos y garrulos. Gente que no aporta nada, que sólo ocupa, cabezas vacías. No la conocí por internet, pero me recordaba a una chica de Twitter y ya al conocerla un poco más he sabido que he acertado. Que no es una cabeza vacía.
Llamadme pija. Me lo merezco por lo que voy a decir. Es más, hay veces que me asusto al escucharme, tengo dicho que cuando empiece a pronunciar como la Lomana, me peguen.
Odio el chándal, a muerte, a más no poder. El chándal para mí es peor que un tumor o un cáncer. Debería ir a un centro para superar esto del chandalitis. Desde aquí hago un llamamiento a los que tengan los medios para hacer capaz, este, mi sueño. Sólo se necesitaría un vagabundo, un yonki y un profesor de gimnasia, el vagabundo del instituto, vamos. Que constara de varias sesiones. Contacto con los pantalones, demostraciones de que al ponértelos no te vuelves cani. No sé, esas cosas. Y por último, para demostrar que está superado, una vuelta por el de Decathlon. Centraros en cosas importantes, humanidad. Dejaros de estudios para superar enfermedades tontas. Necesito dejar de soñar que unos pantalones gigantes de Adidas me persiguen. Gracias.
Voy acabando mi entrada haciendo una excepción. Las excepciones son bonitas. No me gusta hablar de mis amigas por aquí. Lo fuerte es que siempre me piden que hable de ellas aquí y yo me quejo pero en el fondo me río, se creen que esto lo lee alguien o vete tú a saber qué se creen. La única vez que he hablado de alguien ha sido de Yaiza, y no quiero volver a leer las mariconadas que puse. Pero todo lo que ahí pone lo decía con asco. Es que lo de Yaiza lo hice yo queriendo, por gusto. Es que Yaiza es algo especial, no se puede decir más. Pero todo con asco, no nos queremos. Yo no quiero a nadie. Bueno, pues aquí va mi excepción. Se llama Ari. Ariadna. Ha tenido la vida más triste que he escuchado nunca. Sólo somos amigas porque le he dicho de sacar un libro con sus memorias y que iríamos a mitad en los beneficios. Quizás también porque me enseña cosas de la vida, cosas tan importantes como que la maria cuanto más dura mejor, tiene que estar seca y si tiene pelitos lo gozas (como ella diría). También puede ser porque se parece mucho a mí, respecto a la personalidad. La gente últimamente se asombra mucho al saber que somos amigas. “No pegáis nada”, dicen.. Y es verdad, desde fuera no pego nada con ella. Poniendo ejemplos muy radicales, sería como ver juntas a Belén Esteban y Carmen Lomana. No sé quién es peor.. Pero por dentro somos muy parecidas. Me hace reír las pocas veces que estoy triste. Me gusta que sonría a pesar de que esté mal. Me gusta que le quite importancia a las cosas. Me gusta que se ría de ella misma. Se va a ir. No se sabe dónde. Pero se va a ir. ¿Y ahora dónde iré cuando no quiera estar sola? ¿A quién invitaré a cosas? ¿A quién le regalaré “pitis”? Podría acudir a muchas personas, podría invitarlas y podría regalarle “pitis”, pero yo no quiero, no quiero portarme así con muchas personas, es más, no quiero portarme así con nadie. Porque si escribo así de alguien, es que de verdad ha hecho algo por mí y que se lo merece. La verdad es que nos tratamos fatal, pero así somos. Un día le acompañé a “pillar” maría. La verdad es que estuvo bien. Sí. No me asusté ni nada Testimonio de Ari: Es verdad, me acompañó. Estuvo todo el camino pegándose a mí. Me decía que no me separase de ella. Y decía cosas como que mejor era que no hablase a ver si se le notaba que era pija. Se puso hasta la capucha y andaba tipo rapera y con las manos también a lo rapero. Aunque a pesar de todo esto me ha acompañado otras veces. Le encanta ir. Le ha cogido cariño a la camella. Estuvo guay, era como en las pelis. Bueno que eso, que no quiero ponerme sentimental. Una vez ya le escribí una cosa bonita porque me lo pidió hasta la saciedad y después me amenazó con pegarlo por todo el instituto. Y yo claro, me acojoné. Una tiene que mantener su reputación de dura. Me gusta que la gente valore tanto mis palabras bonitas, porque saben que si se las digo son de verdad. Ganaros las cosas y tendréis vuestra recompensa.
Tu puta madre, guapa