Hola, ya no me disculpo, disculpaos
vosotros, no te jode, que yo estoy aquí venga a escribir mierdas y todavía ninguna editorial me ha ofrecido publicar mi biografía, y
tampoco me han dado ningún puto premio, o sea, que dad gracias.
Tengo la inmensa suerte de que
a mi madre le guste viajar y que esté tan forrada que cada
vez que tenemos que pintar las paredes de casa, nos mudamos, también
hay que decirlo. Este verano
nos hemos ido a Paris, y no, no penséis “Oh, qué romántico todo,
la ciudad del amor” ¿Qué hay de romántico en ir con tu familia?
Yo había estado otras dos veces, pero como era pequeña, ya no me
acordaba de nada, y mejor, porque mi infancia fue bastante dura. Unos
días antes de viajar hacia Paris, me hice un itinerario de los
sitios que más le gustaban a Patricia Conde esto lo contó
mi madre en una comida familiar, a pesar de mis patadas por debajo de
la mesa, toda mi familia se rió de mí, para variar y
de las tiendas que quería ver.
Yo
soy muy de tener fobia al pasar por el detector de metales, por si
pita. Ya me pasó yendo a Londres, y no, la chica que me palpó no
era como yo me la imaginaba en una de mis fantasías. En las tiendas
me acuerdo a la hora de salir y ya es demasiado tarde, entonces por
eso tardo tanto y finjo que estoy mirando ropa, pero que realmente no
me importa lo más mínimo eso de la ropa, vamos, hay un
descuento en la web de Fred Perry y a mí no me entra ansiedad y les envío un sms a mis padres para que me den la contraseña de su Visa y
empiezo a comprar compulsivamente, por favor y
ya me atrevo a salir pasado el miedo, si me pita mi reacción es
salir corriendo, sí, aunque no haya robado nada.
Una
vez ya dentro del avión, la auxiliar de vuelo empezó con el
espectáculo ese de lo que hay que hacer en caso de que fuésemos a
morir. Yo de verdad no sé cómo no les entra la risa y cómo no se
frustran porque nadie les hace caso, yo era la única que le miraba
mientras me reía porque
soy muy responsable era guapa,
porque ahí se apaga el motor y lo último que hacéis es seguir las
indicaciones que os han enseñado, yo estaba rezando para que nos
pasase lo de Lost. Yo sería Shanon, bueno, Shanon no, que me matan y
yo soy mucho de chupar cámara, mejor Katie.
Llegamos a Nantes, que mi madre
quería pasar dos días allí antes de llegar a París, recogimos el
coche de alquiler, que por cierto, yo quería un Mini, pero mis
padres no cedieron, yo llorando, gritando que lo quería,
arrancándome la ropa, pero nada para que luego me llaméis
mimada y que lo tengo todo, vaya.
Llegamos a un palacio donde nos íbamos a alojar, quizás al leer la
palabra palacio pensaréis “Oh, pero qué maravilla” no. Mis
padres encantados, pero yo que soy muy de cosas modernas, aquel sitio
me daba miedo, era muy siniestro y los dueños tenían caras de pederastas, ahí lo dejo. MihermanohijodeputaCarlos se eligió primero la cama,
a mí me tocó una cama-cuna sí, cama-cuna y mido 1,70, sí, 1,70. A
la mañana siguiente, hicimos las maletas, afortunadamente, para ir
haciendo camino hacia Paris y hospedarnos en otro sitio. No sin antes
estar todo el puto día viendo châteaus
(castillos) mirabas a la derecha y veías un château, mirabas a la
izquierda
y otro más, allí
todo el mundo tenía châteaus, pero châteaus a lo Harry Potter, no
châteaus a lo pequeño, no. Por fin llegamos al hotel. Yo lo primero
que hago al llegar a un hotel, es abrir el minibar, no sé, soy así
de simple, aunque nunca abra nada, pero me hace una ilusión
increíble, creo que es lo mejor de los viajes, chica. Bueno, en
realidad lo primero que hago es preguntar al que comparte habitación
conmigo “¿Si tú fueses un asesino y entrases en esta habitación
por la noche, a qué cama asesinarías primero?” de esta forma tan práctica y sencilla, elijo mi cama.
Al día siguiente
ya llegamos a París. No sin antes subirnos en metro y que a mi
madre, le metiese la mano en el bolso una rumana, pero como ella es
tan lista, como yo, gracias se
dio cuenta y la rumana se bajó corriendo. Yo ya me veía ahí,
persiguiéndola, corriendo detrás de ella, lanzándome, tirándonos
al suelo, todo a cámara lenta, claro. Entonces ya me imaginaba que
el presidente del Gobierno francés, me daba una condecoración por
ser así de chula, y ya me entraba ese malestar al no saber qué
ponerme para ir a recogerla, que además, súmale que me la daban
Adele y Patricia, así, porque lo decidía yo, entonces
al final pues pensé que lo mejor sería no arriesgar mi vida. Al
llegar al apartamento alquilado, cuando mi madre ya se había echado a llorar unas cuatro o cinco veces porque
no lo encontrábamos todo
muy bonito, era precioso, eso sí, había un baño donde solamente
estaba la taza del váter, porque la bañera estaba en mitad del
salón, obviamente con una especie de persianas de madera que se
regulaban para que desde fuera no te viesen, que
de esto mi madre no se dio cuenta y nos dio una sorpresa un tanto desagradable, vale,
muy bonita toda, pero lo del váter, me pareció poco práctico para
seis personas, porque vino mi cuñada, que
muy bajita y todo lo que queráis, pero hace unas cacas más grandes que ella, le mando un besito desde aquí. Y yo claro, estuve 9 días sin poder ir al baño,
que tan sólo cuando hacías pis parecía que te lo estuviesen haciendo en la oreja, aunque bueno, mi récord de no ir al baño han sido
15 días, increíble pero cierto, no sabéis lo que puedo llegar a
acumular en mi estómago también
me podrían dar una condecoración por ahorrar agua de la cisterna,
entregada por Adele y Patricia, obvio.
Los
demás días, veíamos monumentos de
estos de mierda y
yo quería centrarme en lo que me gustaba a mí. Mi objetivo se
cumplió, fuimos a L´Avenue Montaigne, la milla de oro de París,
que es donde estaba el restaurante favorito de Patri, la comida
fabulosa no, no entramos, aquí
tenemos dinero para lo que les interesa a ellos, y mi madre, que me
dijo “Venga, ponte delante que te hago una foto” Oh sí, hazme
una foto venga, y la ponemos en el álbum, “Restaurante favorito de
la Patri” no te jode, y si te parece la enmarcamos, zorra. Por
ahí pasamos por un hotel donde habían paparazzis a la puerta, si por mí fuese,me hubiese quedado todo el día esperando a que saliesen, pero
vaya, que tenemos gustos diferentes yo
he salido así de simple. También vimos el puente donde se rodó el videoclip de Someone Like
You, llegamos y yo notaba su presencia, la notaba, y no dejaba de
decirlo, era como si estuviese ahí, como si la mismísima Adele
estuviese presente. Yo quería rodar el mismo videoclip, y luego poner el sonido encima, así tipo playback, pero al decir aquello, mi familia se dispersó, diciendo que tenían mucha prisa. Al llegar a casa, me di cuenta que no era ese
puente, era otro por el que también pasamos. Después de decir todo
aquello bien, todo estupendo. También fuimos a todas las tiendas que tenía apuntas, y tiendas que no.
Alucinante, simplemente alucinante. Eleven Paris, Fred Perry, The
Kooples.. Voy a destacar Abercrombrie&Fitch.
Mi cuñada y yo
hicimos cola, algo típico de esa firma. A la entrada habían dos
macizorros con su famosa camisa a cuadros y sus chanclas. Después de
pasar un jardín entramos, había un chico sin camiseta y una chica
con una polaroid. Nos hicimos una foto y nos la dieron. La tienda
oscurísima y la música a tope. Estaba mirando un jersey cuando un
chico de allí me habló en inglés, entre que me bloqueo cuando me
hablan en inglés y que era un bellezón digno de violarlo allí
mismo entre la oscuridad y la
música no se enteran,
me quedé mirándolo sin decir nada, por suerte, mi cuñada la
bajita de cacas grandes
contestó por mí. Los chicos eran todos muy guapos, las chicas no
tanto, eso sí, eran súper jóvenes. También tengo que decir que
había una que valía por todas, no era guapa, no, era lo siguiente,
digna de violarla allí también. Al final me compré algunas cosas
de allí, pero esa firma si no fuese por los chicos, no sería ni la
mitad de conocida ni habría esas colas. La gente va más para poder
decir que ha estado allí que por otra cosa, porque la ropa era toda
muy igual y no había casi variedad, es bonita, pero no para tanto.
Cada
noche veía a un vecino que teníamos enfrente, era negro, me
encantaba, es que tengo una gran debilidad por los negros, allí en
París eran todos guapísimos, tengo que reconocer que ha sido un
viaje de lo más heterosexualizador, creo que no hace falta ir al
psicólogo para dejar de ser una enferma, una temporadita en París y
como una nueva hetero. Bueno, pues que eso, tenía un vecino negro, un
día no fue a cenar, me preocupé mucho, estaba angustiada y no pegué
ojo en toda la noche. A la mañana siguiente lo vi, por fin pude
tranquilizarme. Es que una le coge cariño a todo. Si vas a salir a cenar, avisa.
Eso
es todo, ha sido un viaje bastante guay. Muy bonito y todo lo que
quieras, pero no había ni una emisora de radio con canciones en
inglés, muy suyos los franceses, y ninguna carta de restaurante
traducida gilipollas, menos mal que mi madre sabe
francés o eso dice ella, al hablar francés pone la misma cara,
es increíble esta señora mía, para grabarla y no quitar ojo. Por cierto, mientras estaba
allí, veía los JJOO, yo es que soy muy de deportes, es lo
mejor de esta vida, no entiendo a esas personas sedentarias, no lo
entiendo era lo único que podía ver sin que hiciese falta
entenderlo.
Por
cierto, ¿ya os he contado que he estado en Abercrombie&Fitch?
Tu puta madre, guapa