domingo, 16 de septiembre de 2012

Maldita dulzura la tuya, Yaiza

No me gusta hablar de personas por aquí y mucho menos dedicarles una entrada completa. Tampoco me gusta leer las entradas que voy haciendo, una vez publicadas no las vuelvo a leer porque no me gustan nada, las cosas que me hacían gracia, ya no la tienen.. De todos modos, os hablaré de ella como si nunca lo hubiese hecho.

Definitivamente es la persona que más me ha hecho reír de todo el mundo, es cierto que tengo mucha facilidad para reírme de cualquier cosa, pero para vosotros también sería la persona que más os haría reír. No lo será, lo siento. Hace ya más de dos años que la conocí. Yo, que me acerqué a ella por puro interés, me doy cuenta de que lo único que ahora me interesa, es ella. A simple vista, parece dulce, una chica de las que no cruzan semáforos en rojo. Una chica que, si fumase, giraría un cigarro para fumárselo el último; por eso de que da suerte, aunque ella no pueda tener más. Luego, te das cuenta de que realmente es igual de dulce que a primera vista, oculta tras su humor cruel y en ocasiones soez, sigue siendo la misma chica que rezuma esa dulzura, azucarada, como su olor. Sus distintos olores que se te quedan impregnados y que deseas que jamás se vayan de ti. No sé si sabéis por dónde voy, y si lo sabéis, entiendo que os quedéis a cuadros. Yo tampoco me lo esperaba. Ella y yo. Imposible. Lo mucho que nos hemos despreciado y ese "asco" que nos tenemos... Que todo eso desemboque en un sentimiento bonito, tan intenso y fuerte. No tengo remedio, al final acabo enamorándome de todas las personas a las cuales admiro. En otras ocasiones puede que confundiese admiración con amor. Pero esta vez no. Esta vez lo tengo claro y... admiración hacia ella no me falta.
Es todo por su culpa, por tener esa gracia que nadie tiene, porque el humor me atrae, por su pelo, por sus labios, sus facciones tan bonitas, tan naturales, relajadas..
Me di cuenta hace un tiempo cuando ella me dijo “Ana, creo que me gusta alguien”. Me quedé callada. Que le gustase alguien de verdad era todo un reto. Nunca se había enamorado. Es tan indecisa que no se decide y por eso nunca se ataba  a nadie. Indecisa y agobiada. Han pasado hombres por su vida que realmente me han devuelto a mi heterosexualidad más absoluta. Se lo digo a todo el mundo cuando me preguntan por ella: “Tiene unos chicos que te desmayas desmayada”. Siempre termino con un “es Dios”. Por eso, cuando me dijo aquello, me quedé callada. No lo sabe, pero estuve varias horas reordenando mis sentimientos. Me sentía alejada de ella, me sentía vacía, rara, incómoda. Quería que todo fuese una broma. Pero no lo era. Ahí me di cuenta de que la quería. Por mucho que me reviente, es así. ¿Por qué nunca me puedo enamorar de nadie normal? ¡De nadie! Y enamorar a una chica como ella... Es un imposible.


Un día, alguien me preguntó a qué tres personas me llevaría a una isla desierta. Le dije que a Yaiza. Porque me llenaba en todos los aspectos, menos en uno, que era prescindible.

Me equivocaba.

Tu puta madre, guapa