Que ya no sé ni cómo enfocar esta
mierda. Voy a ser graciosa y que se ría todo el mundo, o voy a dar
pena, ¿me pongo en plan profunda?, ¿en plan dolida? Espero que
enfoque como enfoque esto, compense la última mierda que escribí
sin ningún tipo de ganas. Cuando me cabreo como que me motivo,
¿sabéis? Para ponerme a estudiar, me tienen que poner de puta para
arriba, que tampoco sé muy bien qué insultos hay más arriba que
puta, porque a cada persona le ofenderá de distinta forma la palabra
puta, por ejemplo, a mí no me ofende para nada, en cambio a mi
anterior novia, le sentó fatal.
¿Cómo podría
introducir la mierda que os quiero contar?:
Yo es
que alucino no me pidáis un comienzo muy coherente en este
mundo donde un presidente da una rueda de prensa a través de un
vídeo (si queréis los tweets tan buenos que me salieron con este
hombre, me enviáis un mail, ¿eh?) y donde Bar Refaeli se besa con
un... con eso. ¿Qué va a ser lo próximo? ¿Un presidente cobrando
en negro? ¿Gastarse miles de euros en confeti? Tonterías.. Pues
eso, que alucino mucho. Creo que no voy a ser capaz de enamorarme
nunca de un chico, son tan gilipollas y tan simples que es demasiado
guay para mí, nada de dramas, de cosas intensas, ese sin vivir que
sería un vivir.. Poner, me ponen mucho, que hace poco, me gustaba
uno, que en qué mala hora, más retrasado y no nace el subnormal. O
me enamoraré cuando encuentre uno distinto a todos los que conozco,
vaya. Pero bueno, ese es otro tema, no he venido aquí a hablar de mi
vida, ah no, espera, que sí. Y totalmente gratis, ojo. A lo que iba:
Juguemos
a hacerme daño. Me subiré a esa diana giratoria y me ataré muy
fuerte. Toma, los cuchillos. Lanzas y no me da. ¿Qué es esto que
siento? Adrenalina en vuestro mundo de modelos liándose
con feos y en el mío se llama
amor. Lanza 61 veces y de ellas me da 31. Pero no pasa nada, con
esas 31, me hace daño, claro, ¿a qué persona no le hace daño que
le acuchillen? abstenerse raritos de mierda pero
hay sangre, a mí la sangre me gusta, hasta me pone, dependiendo de
la situación y de su origen, claro. Hay cuchillazos que apenas
rozan, y otros que van directo al icono este que ponéis tanto, este
que parece un culo y que tanto me costó de interpretar. Cuchillazos
que te hacen sentir una niña. Que te hacen sentir mierda. Que como
siempre, te oprimen y no te dejan respirar. Cuchillazos que si no los
curas con otro cuchillazo no fallido, no se curan. De hacerme sentir
niña os hablaba, de cosas como “esto no lleva a ningún lado”,
“perdona por si te he hecho daño, pero...”. Cuchillazos, que te
hacen sentir. Cuchillazos así:
“Pero
oye, que no te quiero y te digo que te quiero mucho y muy fuerte, y
que hago que me llames varias noches seguidas durante alguna que otra
hora, que te digo que viviremos en Australia y desayunaremos coca,
que te compongo una canción, que también podríamos vivir en un
entresuelo, por eso de que nos pasamos todo el día acuchillándonos
de mala manera, los vecinos no se quejen. Que mi lado de la cama es
el derecho, puedes quedarte con el izquierdo. Que hago que te
enamores de mí, pero luego te digo que lo siento por si te hecho
daño, que no lo sé, eh, que no estoy yo muy segura. Que es que si
no veo lágrimas e intento de suicidio, no me hago una idea del daño
que puedo hacerte. Y nada, que te acuchillo dejándote como a una
niña que está enamorada de mí sin motivo aparente, porque oye, yo
no he firmado nada donde pusiese que te quiero, que es que si no
firmo, esto no vale una mierda”. Y hasta ahí, recordadme que si me
vuelvo a enamorar mañana mismo,
sea yo la más bipolar de las dos.
Yo
siempre he sido de estas clases de personas que se alegra de cuando a
alguien le detectan un cáncer o una de esas desgracias sin
importancia. Tanto que tengo inventados a unos personajes en mi
cabeza, un padre y dos hijas gemelas, guapas, y nada, que al padre le
detectan cáncer el detalle de que son guapas es porque así
dan más pena, como que tienen más futuro que una fea, si no mira a
Sara Carbonero, es más, estoy por decirle a una compañera de clase
que se olvide de estudiar eso del periodismo, que es fea, joder, que
si se tiene que meter alguna, esa es mi anterior novia. Ay,
bueno, todo esto venía a que espero que no me utilicéis como yo
hago con vosotros para sentirme mejor, aunque claro, ahora mismo mi
vida da para sacaros de tres depresiones.
Y bueno, el resto
todo muy aburrido, de momento no me han detectado ningún cáncer.
Por
cierto, un beso a las pijas que van de pijas. Un beso a estas que van
a Starbucks porque es más de lo más y lo parten. Otro beso a los
hipsters que van de hipsters, esos hipsters que se creen guays por
serlo, esos que se llaman hipsters a sí mismos, que sólo le falta
llevar un cartel luminoso donde ponga “HIPSTER”. Un beso a las
que me insultan, pero que me insultan sin saber dar la cara, que es
que si me insultan en la cara les animo a que me insulten más, en
plan súper emoción, qué utopías... Cada vez odio a más gente y
con más fuerza, pero bueno, que yo no he venido aquí a hablar de mi
vida.
Y un saludo, así en plan con la mano desde lejos, a la piña suena maricón pero no es nada en ese plan, somos ambas unas mujeres muy duras y frías que da el visto bueno a todas mis entradas antes de que las suba, Son, más maja ella, ya os contaré en otra entrada.
Tu puta madre, guapa