sábado, 9 de febrero de 2013

Inmortal

Que ya no sé ni cómo enfocar esta mierda. Voy a ser graciosa y que se ría todo el mundo, o voy a dar pena, ¿me pongo en plan profunda?, ¿en plan dolida? Espero que enfoque como enfoque esto, compense la última mierda que escribí sin ningún tipo de ganas. Cuando me cabreo como que me motivo, ¿sabéis? Para ponerme a estudiar, me tienen que poner de puta para arriba, que tampoco sé muy bien qué insultos hay más arriba que puta, porque a cada persona le ofenderá de distinta forma la palabra puta, por ejemplo, a mí no me ofende para nada, en cambio a mi anterior novia, le sentó fatal.
¿Cómo podría introducir la mierda que os quiero contar?:
Yo es que alucino no me pidáis un comienzo muy coherente en este mundo donde un presidente da una rueda de prensa a través de un vídeo (si queréis los tweets tan buenos que me salieron con este hombre, me enviáis un mail, ¿eh?) y donde Bar Refaeli se besa con un... con eso. ¿Qué va a ser lo próximo? ¿Un presidente cobrando en negro? ¿Gastarse miles de euros en confeti? Tonterías.. Pues eso, que alucino mucho. Creo que no voy a ser capaz de enamorarme nunca de un chico, son tan gilipollas y tan simples que es demasiado guay para mí, nada de dramas, de cosas intensas, ese sin vivir que sería un vivir.. Poner, me ponen mucho, que hace poco, me gustaba uno, que en qué mala hora, más retrasado y no nace el subnormal. O me enamoraré cuando encuentre uno distinto a todos los que conozco, vaya. Pero bueno, ese es otro tema, no he venido aquí a hablar de mi vida, ah no, espera, que sí. Y totalmente gratis, ojo. A lo que iba:
Juguemos a hacerme daño. Me subiré a esa diana giratoria y me ataré muy fuerte. Toma, los cuchillos. Lanzas y no me da. ¿Qué es esto que siento? Adrenalina en vuestro mundo de modelos liándose con feos y en el mío se llama amor. Lanza 61 veces y de ellas me da 31. Pero no pasa nada, con esas 31, me hace daño, claro, ¿a qué persona no le hace daño que le acuchillen? abstenerse raritos de mierda pero hay sangre, a mí la sangre me gusta, hasta me pone, dependiendo de la situación y de su origen, claro. Hay cuchillazos que apenas rozan, y otros que van directo al icono este que ponéis tanto, este que parece un culo y que tanto me costó de interpretar. Cuchillazos que te hacen sentir una niña. Que te hacen sentir mierda. Que como siempre, te oprimen y no te dejan respirar. Cuchillazos que si no los curas con otro cuchillazo no fallido, no se curan. De hacerme sentir niña os hablaba, de cosas como “esto no lleva a ningún lado”, “perdona por si te he hecho daño, pero...”. Cuchillazos, que te hacen sentir. Cuchillazos así:
Pero oye, que no te quiero y te digo que te quiero mucho y muy fuerte, y que hago que me llames varias noches seguidas durante alguna que otra hora, que te digo que viviremos en Australia y desayunaremos coca, que te compongo una canción, que también podríamos vivir en un entresuelo, por eso de que nos pasamos todo el día acuchillándonos de mala manera, los vecinos no se quejen. Que mi lado de la cama es el derecho, puedes quedarte con el izquierdo. Que hago que te enamores de mí, pero luego te digo que lo siento por si te hecho daño, que no lo sé, eh, que no estoy yo muy segura. Que es que si no veo lágrimas e intento de suicidio, no me hago una idea del daño que puedo hacerte. Y nada, que te acuchillo dejándote como a una niña que está enamorada de mí sin motivo aparente, porque oye, yo no he firmado nada donde pusiese que te quiero, que es que si no firmo, esto no vale una mierda”. Y hasta ahí, recordadme que si me vuelvo a enamorar mañana mismo, sea yo la más bipolar de las dos.
Yo siempre he sido de estas clases de personas que se alegra de cuando a alguien le detectan un cáncer o una de esas desgracias sin importancia. Tanto que tengo inventados a unos personajes en mi cabeza, un padre y dos hijas gemelas, guapas, y nada, que al padre le detectan cáncer el detalle de que son guapas es porque así dan más pena, como que tienen más futuro que una fea, si no mira a Sara Carbonero, es más, estoy por decirle a una compañera de clase que se olvide de estudiar eso del periodismo, que es fea, joder, que si se tiene que meter alguna, esa es mi anterior novia. Ay, bueno, todo esto venía a que espero que no me utilicéis como yo hago con vosotros para sentirme mejor, aunque claro, ahora mismo mi vida da para sacaros de tres depresiones.
Y bueno, el resto todo muy aburrido, de momento no me han detectado ningún cáncer.
Por cierto, un beso a las pijas que van de pijas. Un beso a estas que van a Starbucks porque es más de lo más y lo parten. Otro beso a los hipsters que van de hipsters, esos hipsters que se creen guays por serlo, esos que se llaman hipsters a sí mismos, que sólo le falta llevar un cartel luminoso donde ponga “HIPSTER”. Un beso a las que me insultan, pero que me insultan sin saber dar la cara, que es que si me insultan en la cara les animo a que me insulten más, en plan súper emoción, qué utopías... Cada vez odio a más gente y con más fuerza, pero bueno, que yo no he venido aquí a hablar de mi vida. 
Y un saludo, así en plan con la mano desde lejos, a la piña suena maricón pero no es nada en ese plan, somos ambas unas mujeres muy duras y frías que da el visto bueno a todas mis entradas antes de que las suba, Son, más maja ella, ya os contaré en otra entrada.
Tu puta madre, guapa