sábado, 29 de diciembre de 2012

Caótica Ana

Antes de todo, quiero darle las súper gracias a David Gómez por hacerme un cambio al blog, porque siempre lo utilizo para cualquier tontería, porque yo soy una vaga y una lerda, y claro, como él es bueno y gay no sé lo que tiene que ver que sea gay, la verdad pues siempre me ayuda, a cambio de nada. Que por cierto, me falta poner la descripción, pero es que estoy de un vago que no he hecho aún ni un deber, que ya me lo dejo para lo último para hacerlo con angustia, que eso a mí me encanta, procrastinemos todos.
Querido lectores, estáis en mi cabeza varias semanas. Vale que he estado a tope con los exámenes, pero hace tiempo que me han dado vacaciones, y vosotros estabais ahí, agobiándome, pidiéndome cosas de mi vida y yo ya no aguanto más. Aquí tenéis, atentos. Vuelve Ana, más caótica que nunca.
(Cojo el móvil y me voy a mis notas: Timberland, Levis, montaña, cáncer, relato, regalos, notas, pillada twitter, sanidad privada y agrego, perro)
Que no tengo cáncer, no tengo que ir con ninguna bolsita de mierda. Bueno, mi tía me ha comprado una bolsa de estas de cuero que huele entre camello y mierda, pero que no es comparable con la bolsa del cáncer de colon. Lo que tenía era una bacteria por haber comido algo en mal estado, y me dieron antibiótico y bueno, que ya no la tengo y puedo volver a comer sobre mis suelas de Vans.
El instituto me ha ido genial, mi carrera y mi vida en Madrid cada vez está más cerca. No han habido notas mediocres. Lo que sí que han habido han sido horas de biblioteca.
Todo comenzó un día en el cual estaban poniendo parquet en el resto de mi casa, estaban cortando con un radial en mi oreja. Llamadlo excusa o lo que queráis, pero yo así no me concentro. Y nada, me fui camino a la biblioteca. Estuve unas 5 horas allí metida, y al salir, me crucé con una antigua profesora de valenciano, y no se me ocurrió otras cosa que darle dos besos, que no venían a cuento ya que la conversación había empezado hace rato. Joder, fueron 5 horas allí metida, al salir, el aire puro  aire puro en Valencia, cuidado me llenó los pulmones y pasó lo que pasó. Yo no quería. Los demás días fui con una amiga mi amiga es Vesela, pero yo nunca digo nombres, para que no se les suba a la cabeza, pero va, Vesela, éste es tu minuto de gloria. Ahora la echamos de menos, a ella y a su gente, a un tío bueno, el cual consiguió que tapásemos el cristal de la mesa a base de mochilas y libretas, la chica del bigote, la cual nos despistó casi tanto como el tío bueno, salir a la terraza de en medio e insultar a todo el mundo que pasaba por los lados, cantar y gritar, y después de una hora así, entrar otra amiga y decir que se nos escuchaba absolutamente todo. Todas las noches, horas, angustias, sudores, uñas y lágrimas, han valido la pena. Porque en cierto modo mola, eres tú, las horas contrarreloj, un desafío, dar todo de ti misma. Realmente mola, mola cuando ya has pasado por eso. En éste trimestre me he dado cuenta de que cada vez soy más competitiva, me gusta, me encanta, pero espero no llegar a alegrarme porque mis amigas suspendan, que me entre la risa en clase cuando no me superan, apretar los dientes muy fuerte, odiar.. ah, espera, que es lo que me pasa.
Y como todo es trabajar en el instituto, hacemos excursiones. Que esto es lo que se cree mi profesora de gimnasia, y debería ser, además de que nos dejamos todo estudiando, nos hacen subir una puta montaña en condiciones infrahumanas  vale, esta generación es muy maricona, pero que yo tengo problemas del corazón, me encanta decir esto para dar pena.
Nada, por el camino, cada vez que veíamos una vaca, una amiga no diré el nombre y yo gritábamos eran vacas pintadas, las vacas de las señales de la carretera, así somos, no, nosotras tampoco nos explicamos nuestras notas era todo para darle emoción al viaje. Llegamos allí. Un frío que llevaba yo la nariz que parecía Rudolf y al sentarme las nalgas heladísimas ahora es cuando os imagináis mis nalgas heladas. Subimos un poco y nos enseñaron una mierda de unas cuevas o algo así, yo es que no atendía nada porque me estaba riendo de las pintas de todo el mundo, con las zapatillas estas de correr que son cáncer ¿ya os he dicho que no tengo cáncer? y botas de montañas que eso ya es una metástasis, por no hablar de gente que iba en chándal, y con chaquetas que parecían Michelín, pero es que vale que yo me ponga una chaqueta de esas, pero imagínate una gorda con una chaqueta que de por sí ya te hace gorda. Aquello era la locura máxima.
Subimos, yo ya respirando con delicadeza en plan de que me voy a morir, en plan tiro todo lo que llevo dentro gritos, hubieron bajas y todo, sangre, tiroteos.. Bueno, quizás lo estoy exagerando un poco, pero en serio, para que luego no te suban nada la nota y ni salgamos en la tele por subir la segunda montañana más alta de toda Valencia, ni clavar una bandera ni nada, muy pobre todo.
Mis regalos han sido geniales, mis padres una coctelera, un libro de cócteles y todos los accesorios para hacer cócteles, el vaso mezclador, el medidor, picador de hielo y majador. Que os preguntaréis qué hacen regalándome eso, pero es que vamos a ver, tengo gustos raros, que cuando digo raros, digo guays, porque los cócteles lo parten, sólo me gusta el alcohol si es en cóctel. También una camisa vaquera Levis y un pijama, que odio que me regalen pijamas, que yo por casa voy hecha una gitana, que nadie me ve. El resto de mi familia, dinero. Sé que esto os importa una mierda, pero aquí la que escribe soy yo y no os obligo a leerme después os hago examen por Whatsapp.
Hablando de Levis, el otro día me compré unos vaqueros color vino. Mis primero Levis y mis primeros pantalones de color. Nunca me han gustado los pantalones de color, hasta que vi ese color a una chica preciosa en París. Me los compró mi padre porque perdió una apuesta, que la apuesta era una excusa para comprármelos y que no pareciese que mi padre me compra todo lo que le pido, así es él. Total, estreno el pantalón y esa misma mañana me mancho con una mesa de mierda esto en un colegio privado, no pasa, por culpa de algún niñato que se entretiene pintándolas. El cabreo que cogí no fue normal. Los metí en leche y los observé mientras mis ojos se empapaban, y hasta se me pasó por la cabeza rezar, mi abuela hubiese estado muy orgullosa. Al final no se nota casi, porque tampoco era tanto, pero yo soy dramática a tope.
Antes he dicho que las botas de montaña son una metástasis, pero es que cuando hablo de botas de montaña, no pienso en las Timberland. No tengo cáncer, pero sí unas Timberland en las que me ahorré 80€ por un error de El Corte Inglés. Bajé las escaleras mecánicas haciendo la croqueta.
Realmente esta entrada es una súper mierda, pero es lo que tiene cuando pasan dos meses y no me puedo centrar en absolutamente nada, os pido disculpas. Joder, parece que sea maja y todo. Si mañana muero, quiero que me recordéis como en mis anteriores entradas, la Ana borde y antipática de siempre. Bueno, sigamos.
El otro día mihermanohijodeputaCarlos y yo, nos negamos a contratar un seguro privado. Mi madre y mi padre desde hace años que lo tienen, pero querían uno para nosotros, ya cansados de esperar tanto en la sanidad pública y de gastarse en mí tanto dinero por el casi cáncer, decidió pasarnos a la sanidad privada. Obviamente yo sabía que mi hermanohijodeputaCarlos se iba a negar. No vamos a ir a manifestaciones luchando por una sanidad pública mejor e ir a la sanidad privada, que es lo que quieren. Hacía tiempo que no me sentía así de orgullosa. Ah, mihermanohijodeputaBorja la aceptó, el que es facha, es facha.
Ahora que estamos hablando de Twitter, mi madre entró el otro día con cara de circunstancia a mi habitación, y me dijo: “Ana, tu padre y yo estamos muy disgustados contigo yo pensé que me habían pillado el historial, hemos buscado tu apellido en internet y nos sale tu twitter. Las palabras que allí empleas no nos cuadra nada con tu persona, hemos leído cosas como puta, joder, o que follen a la gorda”. Yo no supe decir nada, lo único que hice fue decir palabras sin terminarlas y frotarme la cara. Mi madre se salió y pasamos todo el día sin hablar. Todo esto de que tenga un nombre de mierda ahora en Twitter, pero que por mucho que pusieses mi apellido en Google, no te salía mi cuenta, no tengo ni idea de cómo la descubrirían. Antes de arreglar las cosas con mi madre, porque desgraciadamente, es muy difícil pelearse con una madre, la quieres de tal manera siempre necesitarás que te planche o que te lave algo, le envié un SMS muy poco agradable es que soy muy de notas y derivados, como cuando el otro día tenía que leerme el Lazarillo de Tormes y mi hermano me lo bajó en el Ebook, en la nota le puse desde que a lo mejor tenía cáncer hasta que lo que sí que sabemos seguro es que tiene calvicie, y todo para decirle que ya no lo quería y que todos me decían que iba a llorar con él, es que no, me cabreé muchísimo, y entiendo que se sorprendiesen, porque en mi casa en la vida nos han dejado decir insultos, ni joder, ni nada, pero lo importante es saber cuándo no hay que decirlos.
Vuelvo a pedir perdón, pero bordemente, porque estoy escribiendo con prisas, porque no paro en casa y hoy, justo, me ha llamado mi madre, diciendo que fuésemos todos a casa, que mi padre le había hecho una sorpresa. Odio las sorpresa, me gusta tener todo bajo control, más o menos saber cómo reaccionar y tal. Total, yo con angustia y todo. Se me ha pasado por la cabeza desde que le había tocado la primitiva, hasta un coche y pasando por Sabina y Serrat que me los imaginaba tomando café en mi casa. Hemos llegado y estaban todos en mi habitación, encima de mi cama estaba lo que siempre he deseado, un puto perro. Es un Lulu Pomerania y es macho, de lo más bonito del mundo mundial. Aún sigo en shock, cuando me despierte, ya me lo comeré y le diré cosas como, “te estampaba contra la pared”, “es que te cogía la cabeza y te la arrancaba”, así es como yo demuestro mi cariño, por eso nunca lo hago, por vosotros. Tiene tres meses y donde lo han comprado lo llamaban Copo, pero Copo es el horror, muy vulgar. Yo quiero Dakota, y lo voy a llamar Dakota, y si no es Dakota, Sonri o Conde, pero Copo, me niego.
Y de lo que más orgullosa estoy de esta mierda entrada, es éste relato. La profesora de inglés nos dijo que escribiésemos una historia, y claro, cuando no me pones limitaciones ni normas ni nada, me suelto y disfruto. Le gustó tanto que no se creía que había sido yo, una gran poeta, me dijo que era, tantas veces me preguntó que si era mío, que acabé por ofenderme, pero si os digo la verdad, no me pega nada escribir cosas tan bonitas. Me hizo pasárselo a limpio para quedárselo. Pero yo no busca la aceptación de ella, yo buscaba la aceptación de otra persona, de la persona a la que va dirigida el relato. Y la tuve, y eso me encanta.

"                             Heridas de un Diciembre
5 de Diciembre. Calles iluminadas por las luces de navidad, la única luz que quedaba en su vida, la que se estaba apagando. Ya sólo le quedaba aquello, lo artificial.
Habitación 517, paredes blancas, sábanas frías y un ruido monótono que marcaba la vida pausada de Ana. Una ventana lloraba y Lucía llovía. Una triste cortinilla color angustia separaba una vida de otra, o mejor dicho, una muerte de otra.
Dos vidas paralelas que tendieron a unirse, como dos gotas en una ventana que caían, seguían su camino y, al final, antes de desvanecerse, se unían y morían juntas. Idéntico comienzo, distinto final.
Rezumaba sobre Lucía un sentimiento de dolor, de dolor puro, dolor que le oprimía el pecho y le asfixiaba. Quedó el sabor de las malas palabras, del orgullo y de la inmadurez.
El ruido monótono dejó de ser ruido para no volver a sonar nunca más. Lo único que le quedó a Lucía, fue llover y una luz artificial.
La tormenta despertó a Lucía, que se hallaba en el sofá. Una sensación extraña la invadió, una tristeza sin motivos. Lucía miró a través de la ventana, llovía. “...Antes de desvanecerse, se unían y morían juntas”. Fue hacia la cama donde estaba Ana, y le susurró:
-Ven, ¿ves esas dos gotas de la ventana?
Paredes cálidas, color ilusión, sábanas calientes.. Lucía, Ana."
Vuelvo a menospreciar la entrada y a sentirlo, desde el más absoluto asco, pero espero que el relato os permita perdonarme. Yo he podido.
Tu puta madre, guapa

1 comentario:

  1. Espero ansioso el examen por whatsapp y me alegro mucho de leerte de nuevo Ana. Ah, y doblemente orgulloso por lo de la sanidad pública, ¡revolución!

    P.D. Es que ayer vi los Miserables y se me han contagiado las ganas de barricada.

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